En el hogar donde yo vivo, una casa nueva que me dieron antes de derribar la parte proporcional de las vivienda donde he residido desde los tiempos del franquismo, vivo solo, vivo a mi aire con toda la libertad del mundo, hasta el punto de que algunas busconas pretenden entrar en mi hogar y hacerse dueñas de mi recinto privado.
Tras la muerte de mi madre he pasado muchas horas malas por las tensiones y el estrés que aún padezco, que cuidarla durante largos años me generó.
Sabiendo como saben algunos que leerán este relato, he vivido en una tienda de campaña durante décadas. Les aseguro que no hubo nadie que me dejara entrar en su casa a quedarme a vivir excepto dos personas las cuales ya murieron también.
Hace cinco años yo aún iba a jugar al dominó aquí a la vuelta de la esquina de mi edificio.
Los individuos son amargados de los que no dan nada si no obtienen beneficios. Así que cuando intentan burlarse de mí, siempre sé cómo atizarles hasta hacerles pupa aunque aparenten que no.
Uno de los individuos, conocido mío desde la niñez, con más de siete hermanos la familia, acostumbra a intentar sacarme de quicio mientras jugamos al dominó. Además tengo que aguantar las trampas entre ellos para quedarse con mi dinero y mientras me hacen pasar por unas cuantas de sus burlas muy pesadas a veces.
Las burlas pues son una manera de esta gente de intentar contactar con algo que les beneficie. Y las burlas del individuo siempre han tenido un objetivo que le beneficie como la de tener una hermana de las varias que tiene, soltera. Porque en algún lado hay que meter a la familia para que no den por saco en su propia casa.
Después de cinco años desde que intentó meterme a su hermana por medio de burlas, el otro día me la encontré en el supermercado. Iban ella y su otra hermana mayor. Se pasearon coincidiendo conmigo en casi todas las filas del establecimiento para mostrarse sonriendo sin mirarme, alegre y campechana.
Cuando pagué mi cuenta, la mujer había dejado a la hermana mayor por algún lado y me seguía por detrás. Yo que tengo problemas musculares no puedo andar suelto y camino agarrotado desde la cintura para abajo a causa del shock de la muerte de mi madre casi diez años atrás y el fuerte estrés que sufrí tras la pérdida de la persona que yo más he querido en este mundo.
Siempre soy un tío que vigila por detrás porque sé que nunca camino solo por la calle y aunque la calle esté desierta, siempre hay una mujer que se pega a mis pasos como una fantasma y se empeña en no ir sola y dar por cuqui. La cara que ponen cuando me quedo parado esperando que se vaya sola por la calle desierta es de rabia.
Por eso cuando la vi y detuve mi marcha hasta que ella pasara y se fuera. Pasó por el siguiente paso de cebra a la acera de enfrente y una vez cruzado el cruce de la carretera avenida, la mujer iba a mi par a pesar de que yo ni la miraba, nunca he tenido interés en ella.
En la esquina de nuestra calle, cuando crucé a la acera para girar hacia mi hogar, se hizo coincidir y yo me paré a hablar con alguien para que se alejara, porque yo vivo en un edificio a mitad de la calle y ella en el edificio de arriba del todo, seguramente con la madre o miembros de su familia.
Ahí si me quedé mirándola con detalle para ver su cuerpo y sus andares que me cuentan cosas que ella ignora, cosas de su vida y de lo que pretende, con tal claridad que penetro en su alma.
Durante toda mi vida no ha habido nadie que me haya ofrecido un hogar, excepto dos personas fuera de mi familia que ya murieron de viejos.
La playa de Maro, por ejemplo, fue mi hogar durante décadas. Allí crecí, me hice fuerte y fortalecí mi pensamiento.
Nadie me puede mover cambiando "mis héroes por fantasmas, ni árboles por calientes cenizas, ni frío agradable para cambiar" como canta Roger Waters en la canción "Ojalá estuvieses aquí", a dúo con David Gilmore.
Solo conozco una mujer que haya querido vivir conmigo en mi antigua casa franquista pero siempre me ha ocurrido lo mismo. Nunca he estado lo suficientemente preparado para dejar sitio a nadie en mi vida.
¿Por qué?. Cuando vislumbro el objetivo y el fin de estas personas, me niego en redondo a participar en ese juego porque no entra en mis objetivos.
Ya de por sí, en una relación, provocaría que todo se derrumbe como un gran castillo de naipes.
Sin ir más lejos, para quienes no lo entiendan, lean esto:
"Artículo 14 de la Constitución española: Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.
A lo largo de mi vida y actualmente, los días que voy por la calle, encuentro gente que conozco que no respeta porque en ellos prevalece el objetivo de obtener beneficios, buscarlos incluso si tienen que rascar el culo de alguien.
Soy un excluido porque los que obtienen oportunidades de trabajo con privilegios, aunque sea una mierda de trabajo de a mil euros, lo obtienen porque le han rascado el culo a alguien.
La vida para esta gente que dice que echar un polvo no tiene importancia, es equivalente al machismo que respiran, y a aceptar la prostitución, prohibida y penalizada por las leyes.
Si no los han metido en la cárcel es porque los políticos no se quedan atrás tras los trajes comprados con dinero público, legalizando los actos ilegales con sus desmanes.
Mi casa es el objetivo de las busconas. Se olvidan que en mi hogar solo entra quien yo diga y siempre que el único beneficiario sea yo mismo. Con esto lo digo todo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario