Algunos creían tener suerte cuando les tocaba el Servicio Militar Obligatorio en las guarniciones del Norte de África, en Ceuta y en Melilla, por un periodo entre dos y hasta seis años.
Las mujeres se quedaban embarazadas de hombres que fueron llamados a quinta, por la sencilla razón que no se sabía quiénes, tendrían la mala suerte de no volver.
El conflicto del protectorado de Marruecos contra los rebeldes rifeños, llevó a muchos de estos jóvenes a vivir un auténtico infierno durante el periodo más terrible.
Tras la Guerra Civil, servir en África era lo más parecido a no existir, frente a las reminiscencias de Ceuta y Melilla como destinos a evitar.
La balada del grilloVine desde la orilla de mi charca,buscando el río,y ahora veo dóndese hallaba escondido.Bajando libre entre las rocasparece hallarse sumido,entre miles de gritos temperamentales que parecen luchar por ser oídos.Limpias las aguas llegan,y se van dejando el ecode algo que parece haber acontecido,no se sabe cuándo ni dónde,pero así lo he oído.Bien sabe que me recuerda,un lugar del que he salido,donde nunca tuve amigos,donde más bien brillaba un respeto muchas veces invadido,por la duda de unos ojosque amenazan volverse enemigos.Cómo hacer callar las vocesque al viento lanza el río,y ver las aguas pasarsin ese humilde cántico.Cómo pueden pedirmeaquello para lo que no he nacido,si igual que la corriente de este gigante no puedo detener mi camino,sino vivir tal y para lo que he crecido.Y aunque mi muerte llegacuando el Sol se debilita,mi corriente persiste en otro mundo,que no es este,donde yo ya habré vivido.Poema de B. Ramírez











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