sábado, 4 de febrero de 2023

El estraperlo en la posguerra de Melilla

 Igual que la guerra fue la posguerra.. Testimonios de aquellos que la vivieron con el dolor de las ausencias. La destrucción moral y material, y la violencia formaban parte de la vida diaria, porque el recuerdo más persistente y traumático es el hambre. La falta de alimentos, pan hecho de centeno, las cartillas de racionamiento, las colas interminables para lograr un pedazo de pan, la necesidad de comer las cáscaras de naranja, las mondas de patata, los dolores de tripa, los desmayos, las enfermedades, la muerte por desnutrición.

Tras la guerra civil, los alimentos escaseaban para alimentar a la población y, como en el resto de Europa, el mercado quedó intervenido por el Estado. El mercado negro creció de forma espectacular con el hambre más extendida en las grandes ciudades donde llegaban todos los días de forma clandestina alimentos procedentes de los pueblos de los alrededores. 

Por un lado estaban los grandes estraperlistas, que amasaron grandes fortunas que eran personas afines a la dictadura, cuyos contactos con los funcionarios corruptos permitieron que mantuvieran sus negocios sin problemas. 

Por el contrario, miles de pequeños estraperlistas, muchos de ellos marcados por el estigma de los vencidos en la guerra, cuyo único propósito era sobrevivir, fueron perseguidos por las autoridades.

 Llegaban caminando, en burro o en tranvía a la capital. Traían pequeñas cantidades de pan, huevos o patatas a la ciudad con el objeto de poder venderlos clandestinamente, pero a diario sufrían las requisas de la Guardia Civil, las multas, las denuncias e, incluso, en algunas ocasiones hasta condenas de cárcel. 

Ya sabemos de dónde salieron las grandes empresas.


El estraperlo en la posguerra de Melilla
Bernabé Herrada sobre el capó del coche



sábado, 28 de enero de 2023

Buscando un hogar para la familia Herrada

Leo que en un país donde la escala sociocomunitaria tenía un funcionamiento deficientemente con tendencia al crecimiento, las nuevas infraestructuras se vieron colapsadas.

El mercado de la vivienda se renovaba por la movilidad dejando muchas viviendas vacías a las que había que acceder con créditos de hipotecas bancarias.

Este funcionamiento defectuoso tenía los mismos efectos negativos que ahora y provocaba entre la población descontento.

El Estado franquista jugando su doble papel, mantenía un grado de desequilibrio social tolerable, interviniendo con leyes en la inversión pública, dando continuidad a la economía desarrollista que sufre España a partir de la década de los años 60.

La barriada donde buscó su hogar Bernabé Herrada tras emigrar de Almería tras la muerte de su padre Bernabé Herrada Zapata a la edad de 61 años, tengo entendido que por leucemia, fue construida por las graves inundaciones que se produjeron en el Arroyo del Cuarto en 1955 donde se concentraban 175 chabolas en las que malvivían 800 personas.

En 1958 las chabolas fueron derribadas y los vecinos fueron trasladados a la barriada que construyó García Grana, ex alcalde de Málaga.

A esta barriada llegó Bernabé en busca de un hogar para su familia tras la pérdida de su padre en Almería. 

Conoció de una señora mayor que vivía sola con la cual hizo amistad. La señora permitió el traslado de su familia, mujer e hija, a la vivienda, al fin de convencer al entonces Instituto Municipal de la Vivienda en aquellos tiempos, de ser inquilinos de la misma con plenos derechos a la muerte de la entonces propietaria de la concesión.

Con el tiempo fueron a vivir a la casa mi abuela Magdalena y mi tío Luís.



Buscando un hogar para la familia Herrada





La emigración de los Herrada a Cataluña

En el hogar donde yo vivo, una casa nueva que me dieron antes de derribar la parte proporcional de las vivienda donde he residido desde los tiempos del franquismo, vivo solo, vivo a mi aire con toda la libertad del mundo, hasta el punto de que algunas busconas pretenden entrar en mi hogar y hacerse dueñas de mi recinto privado.
Tras la muerte de mi madre he pasado muchas horas malas por las tensiones y el estrés que aún padezco, que cuidarla durante largos años me generó. 
Sabiendo como saben algunos que leerán este relato, he vivido en una tienda de campaña durante décadas. Les aseguro que no hubo nadie que me dejara entrar en su casa a quedarme a vivir excepto dos personas las cuales ya murieron también.
Hace cinco años yo aún iba a jugar al dominó aquí a la vuelta de la esquina de mi edificio. 
Los individuos son amargados de los que no dan nada si no obtienen beneficios. Así que cuando intentan burlarse de mí, siempre sé cómo atizarles hasta hacerles pupa aunque aparenten que no.
Uno de los individuos, conocido mío desde la niñez, con más de siete hermanos la familia, acostumbra a intentar sacarme de quicio mientras jugamos al dominó. Además tengo que aguantar las trampas entre ellos para quedarse con mi dinero y mientras me hacen pasar por unas cuantas de sus burlas muy pesadas a veces. 
Las burlas pues son una manera de esta gente de intentar contactar con algo que les beneficie. Y las burlas del individuo siempre han tenido un objetivo que le beneficie como la de tener una hermana de las varias que tiene, soltera. Porque en algún lado hay que meter a la familia para que no den por saco en su propia casa.
Después de cinco años desde que intentó meterme a su hermana por medio de burlas, el otro día me la encontré en el supermercado. Iban ella y su otra hermana mayor. Se pasearon coincidiendo conmigo en casi todas las filas del establecimiento para mostrarse sonriendo sin mirarme, alegre y campechana.
Cuando pagué mi cuenta, la mujer había dejado a la hermana mayor por algún lado y me seguía por detrás. Yo que tengo problemas musculares no puedo andar suelto y camino agarrotado desde la cintura para abajo a causa del shock de la muerte de mi madre casi diez años atrás y el fuerte estrés que sufrí tras la pérdida de la persona que yo más he querido en este mundo.
Siempre soy un tío que vigila por detrás porque sé que nunca camino solo por la calle y aunque la calle esté desierta, siempre hay una mujer que se pega a mis pasos como una fantasma y se empeña en no ir sola y dar por cuqui. La cara que ponen cuando me quedo parado esperando que se vaya sola por la calle desierta es de rabia.
Por eso cuando la vi y detuve mi marcha hasta que ella pasara y se fuera. Pasó por el siguiente paso de cebra a la acera de enfrente y una vez cruzado el cruce de la carretera avenida, la mujer iba a mi par a pesar de que yo ni la miraba, nunca he tenido interés en ella.
En la esquina de nuestra calle, cuando crucé a la acera para girar hacia mi hogar, se hizo coincidir y yo me paré a hablar con alguien para que se alejara, porque yo vivo en un edificio a mitad de la calle y ella en el edificio de arriba del todo, seguramente con la madre o miembros de su familia.
Ahí si me quedé mirándola con detalle para ver su cuerpo y sus andares que me cuentan cosas que ella ignora, cosas de su vida y de lo que pretende, con tal claridad que penetro en su alma. 
Durante toda mi vida no ha habido nadie que me haya ofrecido un hogar, excepto dos personas fuera de mi familia que ya murieron de viejos.
La playa de Maro, por ejemplo, fue mi hogar durante décadas. Allí crecí, me hice fuerte y fortalecí mi pensamiento. 
Nadie me puede mover cambiando "mis héroes por fantasmas, ni árboles por calientes cenizas, ni frío agradable para cambiar" como canta Roger Waters en la canción "Ojalá estuvieses aquí", a dúo con David Gilmore.
Solo conozco una mujer que haya querido vivir conmigo en mi antigua casa franquista pero siempre me ha ocurrido lo mismo. Nunca he estado lo suficientemente preparado para dejar sitio a nadie en mi vida. 
¿Por qué?. Cuando vislumbro el objetivo y el fin de estas personas, me niego en redondo a participar en ese juego porque no entra en mis objetivos. 
Ya de por sí, en una relación, provocaría que todo se derrumbe como un gran castillo de naipes.
Sin ir más lejos, para quienes no lo entiendan, lean esto: 
"Artículo 14 de la Constitución española: Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.         
A lo largo de mi vida y actualmente, los días que voy por la calle, encuentro gente que conozco que no respeta porque en ellos prevalece el objetivo de obtener beneficios, buscarlos incluso si tienen que rascar el culo de alguien. 
Soy un excluido porque los que obtienen oportunidades de trabajo con privilegios, aunque sea una mierda de trabajo de a mil euros, lo obtienen porque le han rascado el culo a alguien.
La vida para esta gente que dice que echar un polvo no tiene importancia, es equivalente al machismo que respiran, y a aceptar la prostitución, prohibida y penalizada por las leyes.
Si no los han metido en la cárcel es porque los políticos no se quedan atrás tras los trajes comprados con dinero público, legalizando los actos ilegales con sus desmanes.
Mi casa es el objetivo de las busconas. Se olvidan que en mi hogar solo entra quien yo diga y siempre que el único beneficiario sea yo mismo. Con esto lo digo todo.



La emigración de los Herrada a Cataluña




lunes, 16 de enero de 2023

El éxodo de la juventud de Melilla

Como muchas familias melilleras y andaluzas de la época, como en las décadas por llegar, algunos miembros de la familia tuvieron que emigrar. Melilla con toda su belleza no fue nunca una ciudad de oportunidades para vivir. El éxodo estaba en marcha desde hacía tiempo. 

En los Herrada tuvo que emigrar Nicolás, segundo hijo de Bernabé Herrada y Magdalena ruíz, que según me contaron tenía talento y dotes de mecánica, por lo que fue enviado a Barcelona.

Nunca olvidaría el hombre su ciudad de natal y los altos acantilados de donde procedía. Era una persona tan emocional como mi madre, su hermana, la tercera de los hijos de la familia. 

Nicolás tuvo en Barcelona una vida dedicada a la mecánica industrial durante toda su vida. Por lo que tengo entendido según me contó, en garajes con los coches de la policía.

A finales de los años 90 que yo vivía en los Pirineos de Huesca, fuí a la boda de su hija Mónica, donde yo pensaba que irían una decena de Herradas, no más. Pero resultó que en la boda estaba media familia procedente de Melilla y otra media de Almería, que emigranron en las últimas décadas en busca de oportunidades y mejores medios de vida.

Leo que entre 1960 y 1975 se produjo la diáspora, el fenómeno demográfico más importante en la España de la época, la emigración masiva del campo a la ciudad o de una ciudad pequeña sin oportunidades a otras como Barcelona donde las oportunidades de trabajo eran enormes para construír una ciudad nueva. 

Melilla pues sufrió el despoblamiento de una parte importante de su población más joven y emprendedora que se fue por los estudios y en busca de trabajo a otros lugares de España o Europa. Las causas de la emigración  la falta de trabajo y las perspectivas de futuro. Muchos se irían yendo donde hubiera trabajo en los años y décadas venideras.

La Cataluña de los Herrada está en marcha y multiplicándose.

El éxodo de la juventud de Melilla




La construcción de la Ciudadela y el Faro

La primera imagen que me sobrecoge de Melilla La Vieja es el Faro enclavado en la base sobre el acantilado dentro de la Ciudadela. 

Su imagen me remonta a otros tiempos que siendo niño en Almería mi madre sacaba fotos antiguas que la entristecían y evocaban los años de su niñez en Melilla.

Declarada Conjunto Histórico – Artístico, es uno de los ejemplos en los que se puede ver la evolución de la arquitectura militar desde finales del siglo XV hasta el siglo XVIII. La Ciudadela está formada por cuatro recintos amurallados. De ellos se conservan tres en buen estado.

La primera construcción de señal luminosa marítima en Melilla se erigió en 1515, en el Torreón del Bonete lo mismo que el del Bonete Chico, que se hizo siguiendo las pautas marcadas por el Plan General de Obras, formando parte de los torreones y murallas del Primer Recinto Fortificado.

Fue cuando se levantaron las murallas del fuerte de la Ciudadela en cuyo centro se construyó una torre de forma circular y vieron necesario un faro para la navegación fuese más segura.

En el siglo XIX, el ingeniero jefe de la provincia de Cádiz, redactó el proyecto de creación de cuatro faros en la costa del norte de África cuyo trabajo definitivo lo llevó a cabo el ingeniero José Enrique Rosende tras una serie de modificaciones importantes.

A principios del siglo XX se estableció en el faro de Melilla una luz blanca con ocultaciones de dos porque el tráfico marítimo era cada vez mayor y la luz de la torre vigía no era suficiente.

En 1916 se envió a la Jefatura de Málaga los planos de un nuevo aparato con una linterna para la torre y el ingeniero Manuel Delgado fue el encargado del proyecto.

Las obras, que comenzaron el 28 de junio de 1917 provocó la demolición del antiguo faro y a principios de 1918 comenzó la instalación del aparato y su óptica dentro del nuevo edificio. La lámpara nueva era de 500 bujías de luz blanca, visible a 25 millas. 

Fue nombrado farero Pedro López que puso en funcionamiento el nuevo faro, y la óptica de la torre pertenece a la empresa fabricante de vidrio británica Chance-Brothers, la misma compañía que produjo el vidrio de las esferas del Big Ben en Londres.

Para mí todo aquello que me contaban eran leyendas que su espíritu reclamaba pero que ya se habían perdido devoradas por las circunstancias.

Mi madre era una persona que en Almería no tenía amigas. En Málaga tampoco, porque todo lo que tuvo se quedó en Melilla y las devoró el tiempo.



La construcción de la Ciudadela y el Faro
        (Mi tía Antonia Gutiérrez y mi madre Paqui Herrada en Melilla con el faro omnipresente).



jueves, 22 de diciembre de 2022

El servicio militar obligatorio en Melilla

Todos los hombres al cumplir los 20 años eran llamados a filas. 

Algunos creían tener suerte cuando les tocaba el Servicio Militar Obligatorio en las guarniciones del Norte de África, en Ceuta y en Melilla, por un periodo entre dos y hasta seis años. 

Las mujeres se quedaban embarazadas de hombres que fueron llamados a quinta, por la sencilla razón que no se sabía quiénes, tendrían la mala suerte de no volver.

El conflicto del protectorado de Marruecos contra los rebeldes rifeños, llevó a muchos de estos jóvenes a vivir un auténtico infierno durante el periodo más terrible. 

Muchos que se presentaron voluntarios  se enfrentaron al horror y la corrupción del ejército español durante la Guerra del Rif.
                                                               
Tras la Guerra Civil, servir en África era lo más parecido a no existir, frente a las reminiscencias de Ceuta y Melilla como destinos a evitar.

Existen relatos de nostálgicos que dicen que disfrutaron la mili en alguna de las dos ciudades, pero la gran mayoría las aborrecía. 

Muchos de quienes fueron llamados a filas, tuvieron la rara fortuna de hacer el servicio militar cerca de casa.

Los demás fueron enviados a Melilla y a Ceuta como carne de cañón.


La balada del grillo

Vine desde la orilla de mi charca,
buscando el río,
y ahora veo dónde
se hallaba escondido.

Bajando libre entre las rocas
parece hallarse sumido, 
entre miles de gritos temperamentales que parecen luchar por ser oídos.

Limpias las aguas llegan, 
y se van dejando el eco 
de algo que parece haber acontecido, 
no se sabe cuándo ni dónde, 
pero así lo he oído.

Bien sabe que me recuerda, 
un lugar del que he salido, 
donde nunca tuve amigos, 
donde más bien brillaba un respeto  muchas veces invadido, 
por la duda de unos ojos 
que amenazan volverse enemigos.

Cómo hacer callar las voces 
que al viento lanza el río, 
y ver las aguas pasar 
sin ese humilde cántico.

Cómo pueden pedirme 
aquello para lo que no he nacido, 
si igual que la corriente de este gigante no puedo detener mi camino, 
sino vivir tal y para lo que he crecido.

Y aunque mi muerte llega
cuando el Sol se debilita, 
mi corriente persiste en otro mundo, 
que no es este, 
donde yo ya habré vivido.

Poema de B. Ramírez



El servicio militar obligatorio en Melilla


Los altos acantilados de Rusadir

Uno de los grandes atractivos de visitar Melilla son sus acantilados, su costa abrupta que forma una muralla defensiva natural donde fue creada la antigua Rusadir dentro de lo que hoy es la ciudadela.

Melilla fue fenicia y cartaginesa, romana y musulmana, conquistada y reconquistada por los Emires de Granada.

Es la ciudad de mis abuelos maternos, donde vivieron y nacieron tres de sus cuatro hijos.

La antigua Rusadir es una leyenda sin fin en el entorno familiar y lo demuestran las fotografías repletas de personas desconocidas con conexiones recíprocas de tiempos remotos.


Los altos acantilados de Rusadir






Los Herrada de Melilla y toda España

Según algunos datos Herrada es el apellido número 3351º más común de España. Nos encontramos que hay censados en el territorio nacional 1358 con Herrada como primer apellido, 1336 Herrada como segundo apellido y en suma hay un total de 14 como Herrada en ambos apellidos. 

Yo lo tengo de segundo apellido pero ha sido el que más ha influido a lo largo de mi vida, han pasado los años y ahora es cuando distingo la enorme influencia en mi forma de pensar y de vivir, aunque siempre he tenido como distinción y seña personal de identidad mi apellido paterno. 

Es increíble la forma en que el tiempo hace justicia, principalmente porque la única persona en la vida con quien tenía una conexión más cercana e indivisible fue con mi madre, y con ella el nombre de Melilla La Vieja estaba siempre presente sea cual fuere el relato de otros tiempos.

Según dijo mi tío, muchos miembros de la familia Herrada que nacieron y vivieron en Melilla junto con otros de Almería, emigraron en los años 1970-80 a Barcelona, y ahora apenas quedan entre quince y veinte personas junto al  Faro de Melilla La Vieja que los vio nacer.

Así lo atestiguan las fotos que mi prima obtuvo en un reciente viaje de tres días a las raíces de leyendas que oyó cuando era niña sobre una Melilla deslumbrante tan vieja como la Ciudadela.


Según datos encontrados en otras web en España los Herrada están repartidos más o menos de esta forma:

Almería (959)     Barcelona (450)     Madrid (285)     Málaga (191)     Valencia (150)    
Cuenca (135)      Murcia  (77)       Baleares (65)         Alicante (55)       Jaén (42)            
Bizkaia (33)        Tarragona (28)     Toledo (25)        Melilla (20)            Zaragoza (19)     
Sevilla (17)         Lleida (17)          Granada (14) Navarra (11)      Las Palmas (10)     
Castellón (8)       Girona (7)          Gipuzkoa (6)        Cádiz (6)      Badajoz (5)


Los Herrada de Melilla y toda España




Melilla desde un punto muy lejano

Mi prima Lourdes, no hace mucho, me escribió un mensaje por WhatsApp: 

- "Dónde estaba el bar del abuelo en Melilla?." 

- Respuesta: "Ni idea."

- "Mi hija vive allí y está buscando dónde estaba el bar La Marina." 

No es el bar La Marina que existe, ahora sino el que estaba bajo las escaleras en la plaza de la Marina de Pescadería que ascendían la muralla.

Qué pasó?. Pues que esta pregunta despertó mis inquietudes viajeras que han condicionado mi actitud en la vida. 

Ni corto ni perezoso empecé a indagar en el callejero del Google Maps y llegué a recorrer la ciudad calle por calle a través de internet. 

Aunque primero miré montones de fotos para encontrar coincidencias con una pintura de mi tío Bernabé. No di con nada que coincidiera. Opté por callejear con el Google Map el interior de la ciudadela sin resultados. 

Enviaba fotos de ciertos lugares a mi prima aunque sabía que no acertaba. Una persona como yo, viajero solitario por media Europa, nunca he ido a Melilla porque mi madre no quería que fuera. Así que quedó fuera de mis objetivos. 

Mi madre, era hermana menor del padre de mi prima Lourdes, me dijo que no fuera y nunca fui a Melilla. Incluso la intenté llevar en los últimos años de su vida pero se negó. Viajamos cuatrocientos mil kilómetros en coche por España, Portugal y Francia teniendo en cuenta que ella iba en silla de ruedas, pero nunca quiso volver a Melilla.

Melilla es preciosa se mire como se la mire. Y para mi madre era preciosa tal y como la recordaba.



Melilla desde un punto muy lejano



Mi abuela Magdalena Ruíz la cartagenera

Supongo que es una foto entre 1925-30 del Siglo XX, mi abuela materna Magdalena Ruíz, sentada, posiblemente con su hermana, de pie, que mi madre  decía: "Vamos a ver a la tía Justa". Vivía en la Almedina de Almería por calle Las Tiendas más o menos. 

Supongo que el hombre es su marido y los niños sus hijos. La foto está hecha en Almería y mi tía abuela Justa seguramente casada con un almeriense, el hombre, porque mi abuela Magdalena nació en Cartagena (Murcia) y supongo que su hermana Justa también. 

Pero no estoy seguro si Justa era hermana de ella o de mi abuelo. Ignoro si mi abuelo Bernabé Herrada tenía hermanos en Almería, en este caso hermana, porque puede que esta señora con su marido sea hermana de mi abuelo y no de mi abuela, lo que significaría que por aquel entonces mis abuelos maternos ya eran novios.

Con diez años me sacaron de Almería para no volver, me llevaron a Málaga y nunca volví a ver a la tía Justa ni recuerdo cómo era. Es un borrón no saber si mi tía abuela Justa, era hermana de mi abuelo o de mi abuela.

Mi abuela Magdalena Ruíz la cartagenera




Siempre hay cerveza fresca en Melilla

Siempre hubo cerveza fresca en Melilla servida por grandes camareros. Da igual que fuese un antro, una taberna, bar o una fiesta, siempre hay cerveza fresca en Melilla. 

Mi familia materna procede de la hostelería, pequeños empresarios de su propio antro en una ciudad olvidada.

Trabajaban en el bar del puerto de Melilla La Vieja junto al barrio de Pescadería, donde se preciase servir al cliente. 

Cocinar no era un problema porque la cocina gustaba y las exquisiteces a saborear. Pescado más que carne y carne menos que pescado en una ciudad de mar.

Amigos de toda la vida, los de la niñez, la adolescencia y la juventud. Los mismos de casi siempre con pequeños cambios en los acontecimientos, la ausencia y la distancia. 

Una vez que se sale de Melilla es difícil volver. Corrían los años cincuenta y algunos ya habían dejado de ser niños. Necesitaban nuevos horizontes. 

Un día cualquiera vendrían los acontecimientos fuertes y había que salir de Melilla porque no se podía vivir en una ciudad limitada.

Siempre hay cerveza fresca en Melilla
               (Tío Bernabé a la derecha con sus amigos)
 




La luz giratoria del faro de Melilla

Según cuenta la página del Ministerio de Defensa, en 1859 el entonces Ministerio de Guerra propuso la construcción en Melilla de un faro de 3º orden, de luz giratoria variada por destellos, a situar sobre la torre de vigía construida en el baluarte que hasta el momento venía utilizándose para señalizar el fondeadero de la ensenada de Melilla. 

Debido a la lentitud de los trámites burocráticos, los militares, cansados de esperar el faro que no venía, decidieron colocar una luz sobre la torre de vigía y posteriormente en 1894 se realizó el proyecto definitivo, considerando oportuno la continuación del faro militar de 6º orden hasta la conclusión de las nuevas obras de fortificación de la ciudad que es cuando se construiría el nuevo faro proyectado en el Malandar. 

Como medida provisional, se aprobó construir una casa junto a la luz existente para almacén y vivienda del torrero. En 1900 el faro se traspasó al Ministerio de Fomento. En 1910 se reemprendió el proyecto de construcción del nuevo faro, pero la construcción del faro de Tres Forcas eliminó la necesidad de un faro de gran importancia, por lo que finalmente se remodeló la antigua torre y se le acopló un aparato de 6º orden, con pantallas giratorias que daría la apariencia de grupos de dos ocultaciones blancas cada 10" y que fue inaugurado en 1918 que en un principio funcionó con una lámpara de petróleo y posteriormente se electrificó y en 1983 entró en servicio un nuevo equipo luminoso eléctrico con reserva de gas que aprovecharía la antigua óptica de 1918.


La luz giratoria del faro de Melilla



El Cabo Poderoso o Cabo Alto

El nombre antiguo de Melilla, Rusadir, es púnico y significa "Cabo Poderoso" o "Cabo Alto" en referencia a su promontorio y sus acantilados. 

Fue helenizada como Rhyssádeiron, y en latín como Rusadir, Rusicada o Rusadder. Como colonia romana se la conocía como Flavia  

Como Ceuta, (antigua Abyla), Rusadir está ubicada dentro de una península fácilmente defendible por su estrecho itsmo, una franja alargada y estrecha de terreno que la une con el continente africano.  

Su cabo alto incluye una gran colina rocosa fortificada con una ciudadela que se encuentra en el extremo norte de la pequeña ensenada que forma su puerto, como un anfiteatro natural en una roca escarpada de acantilados de 500 metros de altura.


El Cabo Poderoso o Cabo Alto



El bar La Marina se fue a otras manos

Que Melilla ha cambiado mucho desde final de los años 50 es obvio. A día de hoy existen grandes tabernas en Melilla por la zona de la Marina del Puerto pegadas a la muralla relucientes gracias al turismo. 

Pero en otros tiempos no fue así. Melilla era acosada desde Marruecos y se sucedían las confrontaciones de la guerra no declarada en el Protectorado Español en territorio marroquí. No eran pocos los soldados de quinta que morían en manos de las tribus de insurgentes al otro lado de la frontera por los ataques y las incursiones.

En el año 60 mis abuelos tuvieron que dejar la taberna en otras manos y comenzó el éxodo familiar hacia Almería. Los hijos de Bernabé Herrada y Magdalena Ruíz se habían hecho mayores y pronto también irían a vivir a Málaga tras décadas en Melilla La Vieja.

Bernabé, el hijo mayor ya estaba casado con doña Antonia Gutiérrez, una malagueña con origen en los lagares de los Montes de Málaga y seguramente casi estaría esperando su primera hija, Magdalena, que nacería en Melilla.

En la foto de izquierda a derecha mis tíos Bernabé y Antonia, mis abuelos Magdalena y Bernabé, mi madre agarrada como siempre del brazo de mi abuelo, y mi tío Pepe Luís.                                                                      

El bar La Marina se fue a otras manos




Nacer y crecer en Melilla la Vieja

He leído que es difícil encontrar un europeo más allá de los Pirineos capaz de saber que existen ciudades españolas, como Ceuta y Melilla, ubicadas en África. Cuenta una anécdota que Universidad de Granada realizaba un intercambio de alumnos con una universidad italiana a través del programa europeo Erasmus.

Recibieron una llamada telefónica en les preguntaba dónde quedaba Melilla, ya que no la encontraban en la provincia de Granada (el campus universitario de Melilla pertenece a la Universidad de Granada). Pueden imaginarse ustedes cuál sería su sorpresa cuando le contestamos que en el norte de África. Efectivamente, Melilla, ciudad española, se halla situada en esa zona.

También leo que a principios de este milenio hubo en Melilla un gran incremento de residentes oficialmente reconocidos gracias  al desarrollo de la ciudad y su puerto. El cese de los conflictos bélicos en El Rif hizo subir la población en nueve mil habitantes desde el año 1900 y Melilla pasó a tener más de sesenta y dos mil personas en 1930.
En los años 40 y 50 la ciudad alcanzó su máximo de población histórico gracias a una fuerte emigración propiciada por factores como la independencia del Protectorado Español de Marruecos previo al éxodo hacia las grandes urbes peninsulares. 
En 1985 se concedió la nacionalidad española a la población rifeña residente en Melilla y desde los años 90 el número de habitantes de la ciudad se ha mantenido en constante crecimiento.
Entre 1971 hasta el primer semestre de 2022, la población melillense es de más de ochenta y tres mil personas, ganando población en el mismo período que muchas provincias españolas perdían cerca más de millón de habitantes.

En la foto la abuela Magdalena sonríe en el nacimiento de Leni, su primera nieta hija de su hijo Bernabé, acompañados por unos amigos en el feliz acontecimiento.

Doña Antonia Gutiérrez, madre de la recién nacida, originaria de los Montes de Málaga, hija de una familia de propietarios de un gran territorio. Sus ancestros y procedencia se sitúan en Casabermeja. La familia Gutiérrez está muy extendida en varias ramas por estos valles de la sierra malagueña, labriegos agrícolas de campos y de parrales en otros tiempos pasados.

Corría el primer año de la década de los 60, tiempos del Baby Boomer, la explosión de natalidad posterior a la Segunda Guerra Mundial, generación que define a las personas nacidas 1946 y 1964.


Nacer y crecer en Melilla la Vieja



Los orígenes de Rusadir, Melilla antigua

Todos buscamos los orígenes más recientes de nuestros ancestros, lo llevamos en el ADN lleno de historias y leyendas que nos enseñan desde niños, la esencia de nuestro carácter y nuestra identidad.

Muchos sabemos que parte de nuestro ADN tan importante recibimos de nuestra abuela materna genéticamente.

Estamos hechos de códigos que se van transmitiendo con el paso de los siglos, pero el código predominante de nuestra secuencia genética corresponde a nuestra abuela materna.

Hace poco mi prima, la menor de nuestra generación Herrada en Málaga, estuvo en Melilla. 

Me preguntó dónde quedaba el bar del abuelo, La Marina, pero no supe responderle con acierto porque nunca he estado en Melilla a pesar de haber llevado una vida nómada de aventurero empedernido con ciento de millones de kilómetros en mis espaldas a lo largo de cuarenta años. Pues no, no había estado en Melilla.

Mi prima fue a Melilla buscando sus orígenes y de nuevo ha despertado mi inquietud por los viajes.

Ya estoy preparando un viaje a Melilla para buscar las historias del paraíso que tienen como trasfondo el Faro de Melilla La Vieja.


Los orígenes de Rusadir, Melilla antigua




Un bar en la muralla llamado La Marina

La Marina fue un bar taberna bajo la escalera de la muralla que ascendía a la ciudadela en el barrio de Pescadores del puerto de Melilla. 

En las viejas fotos de mi familia materna están mis abuelos Bernabé Herrada y Magdalena Ruíz con tres de sus cuatro hijos. Nicolás se fue a vivir con familiares a Barcelona para estudiar mecánica.                                                          
Los hijos de izquierda a derecha mi madre Paqui y mis tíos Bernabé y José Luís. Bernabé nació en Almería de donde es originario mi abuelo y parte de la familia Herrada. Paqui, mi madre, y tío José Luís nacieron en Melilla La Vieja como el ausente Nicolás.
                                           
Mi abuela Magdalena Ruíz Segura es de Cartagena y parte de su familia se mudó a Almería.

Durante décadas las leyendas familiares procedían de Melilla La Vieja entorno al bar taberna La Marina.

Un bar en la muralla llamado La Marina

Bernabé Herrada, el zapatero de Melilla

Bernabé Herrada hijo, el mayor de todos los hijos de Magdalena Ruíz y Bernabé Herrada, ejerció en Melilla La Vieja de zapatero durante varios años de juventud. Siempre que lo visitaba o lo veía en su casa de Málaga un cuadro óleo justo encima de su sillón me recordaba que nunca olvidó este oficio y lo añoraba. 

Cuando se casó y nació su primera hija, que también tuvo la familia que salir de Melilla porque el abuelo se puso muy enfermo, seguramente él tuvo que emigrar a Málaga y allí se empleó como representante de materiales de obra con contrato pero en parte a comisión.

Nunca olvidó su oficio de zapatero pero tampoco su pasión por la pintura y aunque el devenir de la vida le llevó por otros derroteros en cuanto pudo se dedicó a pintar y a escuchar poesía, y no me importaba darle una y otra vez libros para dárselos a sus amistades. Sus cuadros, no muchos, eran de una técnica que yo llamo de manchas o manchones, no era una pintura realista sino reflejos de la realidad tal como la percibía él con una técnica que le faltaba mucho por depurar.

En el cuadro sobre su sillón favorito desde donde veía la televisión estaba él remendando zapatos, pero no parecía él más allá de lo que yo lo conocía porque en la pintura era delgado y joven, casi un chaval, y yo lo conocí cuando de pequeño, casado y con tres hijas de las que siempre recibíamos fotos de mi abuela cuando nosotros vivíamos en Almería.

Bernabé Herrada, el zapatero de Melilla



La plaza de toros y la escala social

La plaza de toros de Melilla es también conocida como Mezquita del Toreo. Es una de las nueve plazas de toros en África con la de Tánger, Luanda, OránUchda, Villa Sanjurjo y Maputo, y la única en activo. 

Situada en el Ensanche que forma parte del Conjunto Histórico Artístico de Melilla, fue construida en estilo neobarroco en los terrenos de desmonte del Cerro de San Lorenzo, justo donde a principios del siglo pasado apareció una necropólis de los siglos primero y segundo a. C.. El 17 de enero de 1946 ya funcionaba la plaza aunque su inauguración oficial fue el 6 de septiembre de 1947.

En estos tiempos las corridas de toros están a la baja, pero antes eran sede de encuentro y reunión social de distintos colectivos y escalas sociales de la ciudad. Muchos iban y no por afición. Además ser torero significaba subir en la escala social con favores y privilegios. 

Mis abuelos de Melilla, que trabajaron en su taberna toda la vida, lograron introducir de novillero a su hijo menor, Pepe Luís Herrada, que se posicionó en varias corridas hasta que los toros se lo comieron con varias cogidas.

La gente que iba a los toros no eran solo aficionados. Ir a una corrida de toros era socializar con las personas de tu ciudad. Acudían artistas de todo tipo, cantaores, cantantes, pintores, estrellas de cine, etcétera.

La familia acabó teniendo vínculos con la tauromaquia aunque después no resultó el proyecto. El esplendor de una época dorada grabada a fuego en la familia Herrada Ruíz. El intento de subir en el escalafón social tuvo a la larga connotaciones negativas. Pero así es la vida.

La plaza de toros y la escala social





Padres, poema mis abuelos de Melilla



Solo imagino tu rostro, 
mirándome lleno de lágrimas, 
por el dolor por lo querido,
tras el accidente de nacer.

Puedo sentir tu grito interno,
tu grieta tallada en ti,
resquebrajarse con el tiempo, 
con miedo sin pausa ni fin.

Angustia de la vida ahora, 
hueco terrible de destino, 
palpando con mi mano, 
la templada tierra al Sol.

Solo imagino tus ojos, 
explosionando todos los anhelos, 
mirando la muerte desde la vida 
durante el nacimiento de la mía.

Y en el día aquel 
confrontados a la nada, 
en el momento justo 
de nacer el creado ser.

Poema de B. Rami
rez


Padres, poema mis abuelos de Melilla



Un poema para recordar las invasiones

Miedo a la invasión, crueldades insospechadas, por el mañana y la mañana, por el crepúsculo y el ocaso, la aurora de reconocer  un mal por v...