Relatos de familia, fotos de familia, historias viejas que me contaron en la infancia.
martes, 16 de mayo de 2023
La dariya y el tamazight lenguaje de Melilla
lunes, 1 de mayo de 2023
Melilla 1936: Cuando nació mi madre
Fue
el día que nació mi madre en Melilla cuando la rebelión
militar hizo el primer movimiento del golpe de Estado de
julio de 1936, lo que significó el inicio de la Guerra
Civil Española.
El golpista general Mola tenía previsto
que la rebelión militar en Melilla contra la II República
Española comenzara el día
18. Por razones que las circunstancias provocaron el
golpe se dio el día 17 cuando un registro policial en el centro
neurálgico de la conspiración hizo que los golpistas adelantaran el
golpe.
Sin
que este hecho perturbara los planes, las circunstancias del
adelantamiento afectó en otras partes de la conspiración y antes
del fin del día 17 los militares rebeldes se habían hecho con el
control de toda la ciudad y sus alrededores provocando la rebelión
del Marruecos español.
La
historia da a entender que el golpe de Estado en España fue posible
porque el Protectorado marroquí era la mayor guarnición
de fuerzas militares españolas de todo el ejército, y por tanto la
consecuencia directa de que el conflictivo triunfase, especialmente
tras la sangrienta Guerra del Rif.
En
los planes conspirativos del general Mola contra el
gobierno del Frente Popular, la guarnición africana en el
Protectorado de Marruecos fue uno de los elementos claves para que la
sublevación militar tuviera lugar y se provocase la guerra. Por
tanto la Guerra Civil Española empezó
en Melilla.
En Melilla gobernaba el Frente
Popular donde las posibilidades del gobierno de Madrid frente al
intento de los golpistas fueron nulas, ya que la mayoría de los
oficiales de la guarnición en la ciudad estuvieron comprometidos con
la conspiración militar.
La
única excepción fue la del comandante en jefe de la Circunscripción
Oriental, el general de brigada Romerales Quintero con unos
pocos militares fieles al gobierno republicano, y el resto de
una guarnición en el Protectorado de Marruecos del comandante
en jefe del Ejército de África, Gómez Morato, o el alto
comisario de Marruecos, Arturo
Álvarez-Buylla Godino, que eran fieles al
gobierno.
Por otro lado una gran cantidad de
trabajadores españoles en Marruecos que no disponían de armas para
defenderse en caso de que estallara una rebelión militar.
Mis
abuelos maternos y sus hijos Bernabé y Nicolás Herrada junto con el
grueso de la familia que vivían en Melilla estarían temblando de
miedo ante estos terribles acontecimientos.
sábado, 4 de febrero de 2023
El estraperlo en la posguerra de Melilla
Igual que la guerra fue la posguerra.. Testimonios de aquellos que la vivieron con el dolor de las ausencias. La destrucción moral y material, y la violencia formaban parte de la vida diaria, porque el recuerdo más persistente y traumático es el hambre. La falta de alimentos, pan hecho de centeno, las cartillas de racionamiento, las colas interminables para lograr un pedazo de pan, la necesidad de comer las cáscaras de naranja, las mondas de patata, los dolores de tripa, los desmayos, las enfermedades, la muerte por desnutrición.
Tras la guerra civil, los alimentos escaseaban para alimentar a la población y, como en el resto de Europa, el mercado quedó intervenido por el Estado. El mercado negro creció de forma espectacular con el hambre más extendida en las grandes ciudades donde llegaban todos los días de forma clandestina alimentos procedentes de los pueblos de los alrededores.
Por un lado estaban los grandes estraperlistas, que amasaron grandes fortunas que eran personas afines a la dictadura, cuyos contactos con los funcionarios corruptos permitieron que mantuvieran sus negocios sin problemas.
Por el contrario, miles de pequeños estraperlistas, muchos de ellos marcados por el estigma de los vencidos en la guerra, cuyo único propósito era sobrevivir, fueron perseguidos por las autoridades.
Llegaban caminando, en burro o en tranvía a la capital. Traían pequeñas cantidades de pan, huevos o patatas a la ciudad con el objeto de poder venderlos clandestinamente, pero a diario sufrían las requisas de la Guardia Civil, las multas, las denuncias e, incluso, en algunas ocasiones hasta condenas de cárcel.
Ya sabemos de dónde salieron las grandes empresas.
sábado, 28 de enero de 2023
Buscando un hogar para la familia Herrada
La emigración de los Herrada a Cataluña
lunes, 16 de enero de 2023
El éxodo de la juventud de Melilla
Como muchas familias melilleras y andaluzas de la época, como en las décadas por llegar, algunos miembros de la familia tuvieron que emigrar. Melilla con toda su belleza no fue nunca una ciudad de oportunidades para vivir. El éxodo estaba en marcha desde hacía tiempo.
En los Herrada tuvo que emigrar Nicolás, segundo hijo de Bernabé Herrada y Magdalena ruíz, que según me contaron tenía talento y dotes de mecánica, por lo que fue enviado a Barcelona.
Nunca olvidaría el hombre su ciudad de natal y los altos acantilados de donde procedía. Era una persona tan emocional como mi madre, su hermana, la tercera de los hijos de la familia.
Nicolás tuvo en Barcelona una vida dedicada a la mecánica industrial durante toda su vida. Por lo que tengo entendido según me contó, en garajes con los coches de la policía.
A finales de los años 90 que yo vivía en los Pirineos de Huesca, fuí a la boda de su hija Mónica, donde yo pensaba que irían una decena de Herradas, no más. Pero resultó que en la boda estaba media familia procedente de Melilla y otra media de Almería, que emigranron en las últimas décadas en busca de oportunidades y mejores medios de vida.
Leo que entre 1960 y 1975 se produjo la diáspora, el fenómeno demográfico más importante en la España de la época, la emigración masiva del campo a la ciudad o de una ciudad pequeña sin oportunidades a otras como Barcelona donde las oportunidades de trabajo eran enormes para construír una ciudad nueva.
Melilla pues sufrió el despoblamiento de una parte importante de su población más joven y emprendedora que se fue por los estudios y en busca de trabajo a otros lugares de España o Europa. Las causas de la emigración la falta de trabajo y las perspectivas de futuro. Muchos se irían yendo donde hubiera trabajo en los años y décadas venideras.
La Cataluña de los Herrada está en marcha y multiplicándose.
La construcción de la Ciudadela y el Faro
Fue cuando se levantaron las murallas del fuerte de la Ciudadela en cuyo centro se construyó una torre de forma circular y vieron necesario un faro para la navegación fuese más segura.
En el siglo XIX, el ingeniero jefe de la provincia de Cádiz, redactó el proyecto de creación de cuatro faros en la costa del norte de África cuyo trabajo definitivo lo llevó a cabo el ingeniero José Enrique Rosende tras una serie de modificaciones importantes.
A principios del siglo XX se estableció en el faro de Melilla una luz blanca con ocultaciones de dos porque el tráfico marítimo era cada vez mayor y la luz de la torre vigía no era suficiente.
En 1916 se envió a la Jefatura de Málaga los planos de un nuevo aparato con una linterna para la torre y el ingeniero Manuel Delgado fue el encargado del proyecto.
Las obras, que comenzaron el 28 de junio de 1917 provocó la demolición del antiguo faro y a principios de 1918 comenzó la instalación del aparato y su óptica dentro del nuevo edificio. La lámpara nueva era de 500 bujías de luz blanca, visible a 25 millas.
Fue nombrado farero Pedro López que puso en funcionamiento el nuevo faro, y la óptica de la torre pertenece a la empresa fabricante de vidrio británica Chance-Brothers, la misma compañía que produjo el vidrio de las esferas del Big Ben en Londres.
Para mí todo aquello que me contaban eran leyendas que su espíritu reclamaba pero que ya se habían perdido devoradas por las circunstancias.
jueves, 22 de diciembre de 2022
El servicio militar obligatorio en Melilla
Algunos creían tener suerte cuando les tocaba el Servicio Militar Obligatorio en las guarniciones del Norte de África, en Ceuta y en Melilla, por un periodo entre dos y hasta seis años.
Las mujeres se quedaban embarazadas de hombres que fueron llamados a quinta, por la sencilla razón que no se sabía quiénes, tendrían la mala suerte de no volver.
El conflicto del protectorado de Marruecos contra los rebeldes rifeños, llevó a muchos de estos jóvenes a vivir un auténtico infierno durante el periodo más terrible.
Tras la Guerra Civil, servir en África era lo más parecido a no existir, frente a las reminiscencias de Ceuta y Melilla como destinos a evitar.
Los altos acantilados de Rusadir
Los Herrada de Melilla y toda España
Según algunos datos Herrada es el apellido número 3351º más común de España. Nos encontramos que hay censados en el territorio nacional 1358 con Herrada como primer apellido, 1336 Herrada como segundo apellido y en suma hay un total de 14 como Herrada en ambos apellidos.
Yo lo tengo de segundo apellido pero ha sido el que más ha influido a lo largo de mi vida, han pasado los años y ahora es cuando distingo la enorme influencia en mi forma de pensar y de vivir, aunque siempre he tenido como distinción y seña personal de identidad mi apellido paterno.
Es increíble la forma en que el tiempo hace justicia, principalmente porque la única persona en la vida con quien tenía una conexión más cercana e indivisible fue con mi madre, y con ella el nombre de Melilla La Vieja estaba siempre presente sea cual fuere el relato de otros tiempos.
Según dijo mi tío, muchos miembros de la familia Herrada que nacieron y vivieron en Melilla junto con otros de Almería, emigraron en los años 1970-80 a Barcelona, y ahora apenas quedan entre quince y veinte personas junto al Faro de Melilla La Vieja que los vio nacer.
Así lo atestiguan las fotos que mi prima obtuvo en un reciente viaje de tres días a las raíces de leyendas que oyó cuando era niña sobre una Melilla deslumbrante tan vieja como la Ciudadela.
Según datos encontrados en otras web en España los Herrada están repartidos más o menos de esta forma:
Melilla desde un punto muy lejano
Mi abuela Magdalena Ruíz la cartagenera
Siempre hay cerveza fresca en Melilla
La luz giratoria del faro de Melilla
Según cuenta la página del Ministerio de Defensa, en 1859 el entonces Ministerio de Guerra propuso la construcción en Melilla de un faro de 3º orden, de luz giratoria variada por destellos, a situar sobre la torre de vigía construida en el baluarte que hasta el momento venía utilizándose para señalizar el fondeadero de la ensenada de Melilla.
Debido a la lentitud de los trámites burocráticos, los militares, cansados de esperar el faro que no venía, decidieron colocar una luz sobre la torre de vigía y posteriormente en 1894 se realizó el proyecto definitivo, considerando oportuno la continuación del faro militar de 6º orden hasta la conclusión de las nuevas obras de fortificación de la ciudad que es cuando se construiría el nuevo faro proyectado en el Malandar.
Como medida provisional, se aprobó construir una casa junto a la luz existente para almacén y vivienda del torrero. En 1900 el faro se traspasó al Ministerio de Fomento. En 1910 se reemprendió el proyecto de construcción del nuevo faro, pero la construcción del faro de Tres Forcas eliminó la necesidad de un faro de gran importancia, por lo que finalmente se remodeló la antigua torre y se le acopló un aparato de 6º orden, con pantallas giratorias que daría la apariencia de grupos de dos ocultaciones blancas cada 10" y que fue inaugurado en 1918 que en un principio funcionó con una lámpara de petróleo y posteriormente se electrificó y en 1983 entró en servicio un nuevo equipo luminoso eléctrico con reserva de gas que aprovecharía la antigua óptica de 1918.
El Cabo Poderoso o Cabo Alto
El nombre antiguo de Melilla, Rusadir, es púnico y significa "Cabo Poderoso" o "Cabo Alto" en referencia a su promontorio y sus acantilados.
Fue helenizada como Rhyssádeiron, y en latín como Rusadir, Rusicada o Rusadder. Como colonia romana se la conocía como Flavia.
Como Ceuta, (antigua Abyla), Rusadir está ubicada dentro de una península fácilmente defendible por su estrecho itsmo, una franja alargada y estrecha de terreno que la une con el continente africano.
Su cabo alto incluye una gran colina rocosa fortificada con una ciudadela que se encuentra en el extremo norte de la pequeña ensenada que forma su puerto, como un anfiteatro natural en una roca escarpada de acantilados de 500 metros de altura.
El bar La Marina se fue a otras manos
Que Melilla ha cambiado mucho desde final de los años 50 es obvio. A día de hoy existen grandes tabernas en Melilla por la zona de la Marina del Puerto pegadas a la muralla relucientes gracias al turismo.
Pero en otros tiempos no fue así. Melilla era acosada desde Marruecos y se sucedían las confrontaciones de la guerra no declarada en el Protectorado Español en territorio marroquí. No eran pocos los soldados de quinta que morían en manos de las tribus de insurgentes al otro lado de la frontera por los ataques y las incursiones.
En el año 60 mis abuelos tuvieron que dejar la taberna en otras manos y comenzó el éxodo familiar hacia Almería. Los hijos de Bernabé Herrada y Magdalena Ruíz se habían hecho mayores y pronto también irían a vivir a Málaga tras décadas en Melilla La Vieja.
Bernabé, el hijo mayor ya estaba casado con doña Antonia Gutiérrez, una malagueña con origen en los lagares de los Montes de Málaga y seguramente casi estaría esperando su primera hija, Magdalena, que nacería en Melilla.
En la foto de izquierda a derecha mis tíos Bernabé y Antonia, mis abuelos Magdalena y Bernabé, mi madre agarrada como siempre del brazo de mi abuelo, y mi tío Pepe Luís.

Nacer y crecer en Melilla la Vieja
En la foto la abuela Magdalena sonríe en el nacimiento de Leni, su primera nieta hija de su hijo Bernabé, acompañados por unos amigos en el feliz acontecimiento.
Doña Antonia Gutiérrez, madre de la recién nacida, originaria de los Montes de Málaga, hija de una familia de propietarios de un gran territorio. Sus ancestros y procedencia se sitúan en Casabermeja. La familia Gutiérrez está muy extendida en varias ramas por estos valles de la sierra malagueña, labriegos agrícolas de campos y de parrales en otros tiempos pasados.
Corría el primer año de la década de los 60, tiempos del Baby Boomer, la explosión de natalidad posterior a la Segunda Guerra Mundial, generación que define a las personas nacidas 1946 y 1964.
Los orígenes de Rusadir, Melilla antigua
Todos buscamos los orígenes más recientes de nuestros ancestros, lo llevamos en el ADN lleno de historias y leyendas que nos enseñan desde niños, la esencia de nuestro carácter y nuestra identidad.
Muchos sabemos que parte de nuestro ADN tan importante recibimos de nuestra abuela materna genéticamente.
Estamos hechos de códigos que se van transmitiendo con el paso de los siglos, pero el código predominante de nuestra secuencia genética corresponde a nuestra abuela materna.
Hace poco mi prima, la menor de nuestra generación Herrada en Málaga, estuvo en Melilla.
Me preguntó dónde quedaba el bar del abuelo, La Marina, pero no supe responderle con acierto porque nunca he estado en Melilla a pesar de haber llevado una vida nómada de aventurero empedernido con ciento de millones de kilómetros en mis espaldas a lo largo de cuarenta años. Pues no, no había estado en Melilla.
Mi prima fue a Melilla buscando sus orígenes y de nuevo ha despertado mi inquietud por los viajes.
Ya estoy preparando un viaje a Melilla para buscar las historias del paraíso que tienen como trasfondo el Faro de Melilla La Vieja.
Un bar en la muralla llamado La Marina
Bernabé Herrada, el zapatero de Melilla
Bernabé Herrada hijo, el mayor de todos los hijos de Magdalena Ruíz y Bernabé Herrada, ejerció en Melilla La Vieja de zapatero durante varios años de juventud. Siempre que lo visitaba o lo veía en su casa de Málaga un cuadro óleo justo encima de su sillón me recordaba que nunca olvidó este oficio y lo añoraba.
Cuando se casó y nació su primera hija, que también tuvo la familia que salir de Melilla porque el abuelo se puso muy enfermo, seguramente él tuvo que emigrar a Málaga y allí se empleó como representante de materiales de obra con contrato pero en parte a comisión.Nunca olvidó su oficio de zapatero pero tampoco su pasión por la pintura y aunque el devenir de la vida le llevó por otros derroteros en cuanto pudo se dedicó a pintar y a escuchar poesía, y no me importaba darle una y otra vez libros para dárselos a sus amistades. Sus cuadros, no muchos, eran de una técnica que yo llamo de manchas o manchones, no era una pintura realista sino reflejos de la realidad tal como la percibía él con una técnica que le faltaba mucho por depurar.
En el cuadro sobre su sillón favorito desde donde veía la televisión estaba él remendando zapatos, pero no parecía él más allá de lo que yo lo conocía porque en la pintura era delgado y joven, casi un chaval, y yo lo conocí cuando de pequeño, casado y con tres hijas de las que siempre recibíamos fotos de mi abuela cuando nosotros vivíamos en Almería.
Un poema para recordar las invasiones
Miedo a la invasión, crueldades insospechadas, por el mañana y la mañana, por el crepúsculo y el ocaso, la aurora de reconocer un mal por v...
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